En verano, Andorra despliega su cara más activa y vibrante. Además de las actividades al aire libre y de los planes familiares, es una temporada ideal para vivir el país a través de festivales, propuestas culturales, patrimonio y eventos. Las iglesias, los museos, los itinerarios culturales y las actividades repartidas por todo el territorio permiten combinar ocio, historia y descubrimiento en una misma escapada. El verano es también tiempo de terrazas, compras, gastronomía y momentos para alargar el día hasta el anochecer.