El otoño es, probablemente, una de las estaciones con más personalidad de Andorra. Los colores del paisaje, la calma después del verano y el ambiente de montaña crean el escenario perfecto para descubrir una Andorra más pausada y auténtica. Es una época especialmente atractiva para disfrutar de la gastronomía de temporada, de los productos del país, de las visitas culturales y de los espacios de bienestar. Museos, casas históricas, patrimonio, tradiciones y compras se unen en una propuesta ideal para una escapada con valor añadido.